VÍCTIMAS DE INCENDIOS
EN ESPAÑA EN 2024
Cada año esperamos el Estudio de Víctimas de Incendios en España de Fundación MAPFRE y APTB con una mezcla de respeto y de tristeza
puedes descargarlo aquí: https://documentacion.fundacionmapfre.org/documentacion/publico/es/media/group/1129490.do
Lo leemos como bomberos, como ciudadanos y, en nuestro caso, también como equipo que intenta aportar soluciones. Y el prólogo de Jesús Monclús pone palabras a algo que todos sentimos: seguimos perdiendo demasiada gente en sus casas.
Otra vez mayores que mueren solos. Otra vez hogares sin protección real. Otra vez esa sensación de “ya lo sabíamos” y, aun así, no llegamos a tiempo. Cuando Jesús insiste en que la detección temprana salva vidas y que los detectores deberían ser tan normales como el cinturón de seguridad, estamos totalmente de acuerdo.
Además, ya no hablamos sólo de recomendaciones. En varios países los detectores son obligatorios, y en España ya se empieza a abrir ese camino. Es muy probable que, más pronto que tarde, también aquí se exija por ley disponer de detectores en las viviendas. Sobre el papel será un avance… pero si esa obligatoriedad llega con la misma receta de siempre —“instale un detector ”— corremos el riesgo de llegar tarde otra vez.
Los incendios de hoy no son los de hace décadas: más carga de fuego, más humo tóxico, más baterías, más aparatos cargando mientras dormimos. En los coches, Jesús lo sabe bien, ya no nos conformamos con un cinturón ni con un solo airbags: llevamos varios airbags colocados en puntos estratégicos alrededor del cuerpo. En vivienda debería ocurrir algo parecido: no basta con “un detector en algún sitio del techo”, necesitamos más y mejor detección, situada donde de verdad marca la diferencia.
Aquí es donde queremos aportar algo concreto: el problema ya no está sólo en el precio ni en la falta de información, sino en algo más silencioso: la fricción.
Fricción es todo lo que se interpone entre el consejo “pon un detector” (o incluso la obligación “tiene que tenerlo”) y el gesto real de instalarlo. Es decidir dónde va, si en el pasillo o en la habitación. Es comprar tacos, taladro, escalera. Es tener 80 años y miedo a caerse. Es vivir de alquiler y no querer agujerear techos. Es no saber si lo has puesto “como dice la normativa”. Es tener mil preocupaciones al día y dejarlo siempre para mañana. Da igual que sea recomendable u obligatorio: muchos hogares no lo harán.
Nosotros, como bomberos, vemos las consecuencias de esa fricción cuando entramos en viviendas sin detección. No son casas sin dispositivos electrónicos; son casas donde nunca se llegó a dar ese pequeño paso porque, en la práctica, era mucho menos pequeño de lo que parecía.
DTM nace precisamente de ahí. No de una idea teórica, sino de muchas noches de humo, puertas cerradas y habitaciones llenas de preguntas que ya no se pueden hacer. Diseñamos un sistema que coloca la detección donde el humo y nosotros nos encontramos: el dintel de la puerta.
El dintel tiene varias virtudes: es un punto crítico de paso del humo, lo sabemos todos los que hemos gateado por un pasillo; es un lugar fácil de identificar incluso a oscuras; y sirve como referencia física también para los equipos de rescate. Nuestro sistema está pensado para las viviendas que más preocupan en el estudio: las ya existentes. No requiere obra ni instalación compleja: se abre y se cuelga sobre la puerta donde se duerme. Un gesto sencillo, repetible, que reduce muchas de esas fricciones y añade “airbags” de detección justo donde el incendio los va a poner a prueba.
En 2023 tuvimos la oportunidad de explicarle todo esto a Jesús en persona y por escrito. Agradecemos sinceramente el tiempo que nos dedicó y el interés que mostró al trasladar la información dentro de MAPFRE. Sabemos que no es fácil mover una estructura tan grande, ni decidir qué soluciones apoyar. Precisamente por eso, esta carta quiere ser una invitación, no un reproche.
Creemos que ha llegado el momento de que, junto al “detectores, ya”, empecemos a hablar también de “menos fricción, ya, y más puntos de detección”. Y que se dé una oportunidad real a soluciones concretas, sencillas y pensadas desde la intervención, como DTM, que hemos desarrollado y protegido con mucho esfuerzo.
MAPFRE, Fundación MAPFRE, la APTB y todos los cuerpos de bomberos tienen una fuerza enorme si reman en la misma dirección. Nos gustaría que, a partir de aquí, pudiéramos explorar juntos algo tan sencillo como pilotos en viviendas de mayores, en hogares con niños, en residencias antiguas: ver con datos qué pasa cuando el detector no se “recomienda” ni se queda sólo en una obligación en el BOE, sino que se cuelga de verdad sobre la puerta.
No tenemos todas las respuestas, ni pretendemos tener la solución única. Pero sí creemos que ya no basta con describir el problema cada año: hace falta probar caminos nuevos que reduzcan las barreras del día a día real y que estén a la altura de los incendios que tenemos hoy, no de los de ayer.
Esta carta es, simplemente, la voz de unos bomberos que han visto demasiado humo y que, además, han intentado convertir esa experiencia en el mejor salvavidas para el hogar. Ojalá podamos seguir esta conversación, no sólo en informes, sino en proyectos concretos que hagan que el próximo estudio cuente con menos víctimas, hasta llegar a ese objetivo cero
Esa es la meta que, al final, compartimos todos.
www.detectormadrid.com
Equipo DTM

